¿ Qué haces con las cartas que te han tocado ?

Posted by on Oct 15, 2019 in blog | 0 comments

¿ Qué haces con las cartas que te han tocado ?

Nadie le invitó ni le ha explicado las reglas. Con una venda en los ojos ha estado participando en un juego sin saberlo, ni malo ni bueno, solo jugando.

Fue creciendo y la venda que cubría sus ojos empezó a desprenderse y las imágenes que se había hecho en la mente sobre aquello que le rodeaba se confrontan ahora con lo que realmente tiene a su alrededor.

Este cambio, de imágenes creadas durante largo tiempo a imágenes percibidas, se realiza mediante un proceso. Cada uno de nosotros tenemos la capacidad para llevarlo a cabo de manera natural siempre que este se desarrolle al ritmo adecuado. Otras veces, ese proceso viene acelerado por acontecimientos externos. En estos casos nuestro cerebro necesitará tiempo y recursos para pasar la etapa.

Se fija, está en una suerte de mesa que se proyecta en diferentes direcciones, como se plasma una partida de dominó.Hay mucha más gente, todos naipes en las manos. Unos las tienen en forma de abanico, para poder verlas todas, otros las tienen juntas en la mano mientras dan golpecitos con ellas en la superficie de la mesa. Otros las tienen recogidas y volteadas mientras juntan sus manos.

Frente a él, hay un hombre de mediana edad que sonríe mientras mira sus cartas dispuestas en forma de abanico.

Hay gente que habla, otra calla, otra observa, otra dormita, otra directamente hace volar las cartas lanzándolas hacia ningún sitio.

Hileras de personas sentadas a la mesa se desvanecen a lo lejos, siendo imposible ver los límites.

El hombre que tiene frente a él le mira, baja las cartas a la altura del pecho y es ahora cuando observa su sonrisa en toda su extensión.

El extraño levanta las cejas y gira la cabeza dirigiendo su mentón hacia él como preguntando «qué tal «

Sonríe levemente y se encoge de hombros, levanta las cejas , respondiendo en silencio un » y yo qué sé «

Todo le desconcierta, desconoce el juego, las reglas, la gente, si las cartas son buenas o malas, qué tiene que hacer con ellas…

– ¿ Te acabas de despertar, verdad ?.- Preguntó el extraño amablemente.

– ¿ Despertar? .- Su desconicerto iba en aumento.

– Tranquilo, conozco esa mirada. Todo lo que conocías hasta ahora parece diluirse ante las nuevas imágenes, esta mesa, esta gente, estas cartas… Date tiempo.- Dijo sin dejar de sonreír

– ¿ Que me de tiempo para qué?.

– Para comprender y seguir…Hay gente que se ve con unas cartas en la mano y se angustia, otros las rompen, otros se fijan en sus formas, en sus combinaciones. Hay personas que quieren las que les han tocado a otros, sin saber siquiera cuáles son.- Me respondió.

– Pareces contento, ¿ tienes buenas cartas ?.- Se animó a preguntar.

– ¿ Buenas cartas ?… Buena pregunta… Depende.

– ¿ Y de qué depende ?.- Esto se ponía interesante.

– Pues del juego que haya que hacer. Van repartiendo cartas y has de saber jugarlas de la mejor manera en función del juego que toca. Cuándo jugar, cuándo arriesgar…

Suspiró porque demasiadas preguntas se le venían a la mente, se echó hacia atrás y giró la cabeza a uno y otro lado tratando de fijarse con más detenimiento en aquellos que alcanzaba su vista.

Había grupos de jugadores muy parlanchines, en los que las cartas parecían una mera anécdota. Otros estaban muy concentrados, en tensión, trataban de analizar los gestos del otro. Le pareció que había un grupo que estaba apostando ya que sobre la mesa parecía haber dinero y alguna joya. Otro grupo se afanaba en hacer castillos de naipes. Había castillo grande y otros más pequeños como pruebas. Otro grupo se enseñaba las cartas, algunos se las prestaban o intercambiaban…Curioso.

Su mirada volvió a coincidir con la del extraño y como adivinando su pensamiento le volvió a hablar.

– Los jugadores hacen grupos entre ellos según sus maneras de ser o de afrontar el juego.

– ¿ Pero qué juego ?- Insisití.

– Con las cartas que te tocan tienes que se capaz de hacer buenas jugadas, las mejores que puedas con ellas. Digamos que las cartas te las dan, pero la manera de jugar, de arriesgar, la estrategia la eliges tú. Has de estar preparado para participar de la mejor manera en el juego que venga.

-¿ Y siempre las mismas cartas ?- Pregunté.

– ¡ Qué va ! Esto va por partidas, y cada partida tiene varias » manos «. A veces una partida empieza regular pero siempre hay » manos » buenas, o alguien de tu grupo te pasa una carta que te viene bien. Con otras, poco se puede hacer. El secreto está en saber cómo actuar con las cartas que nos tocan y hacer lo máximo en cada momento. Aprender de las partidas anteriores concentrándonos en la actual. Ninguna partida pasada volverá, ni aquellas cartas, ni aquel juego.

– Con todo esto que me has contado es como si me hubieras » enseñado tus cartas «. Le dijo al extraño.

– Quizá, ese sea el juego.- Sonrió antes de cerrar los ojos y respirar profundamente.

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