Perderme para encontrarme.

Posted by on May 15, 2019 in blog | 0 comments

Perderme para encontrarme. Aquí y ahora.

Perderme para encontrarme.

Las personas estamos sujetas de manera consciente o inconsciente a multitud de rutinas diarias. Unas más pesadas, otras más livianas pero todas ellas configuran una especie de circuito que seguimos una y otra vez. Cada día, cada semana, cada mes, cada año.

Tenemos el despertador a la misma hora, desayunamos lo mismo, trasteamos con el móvil, dejamos las llaves en el mismo lugar, aparcamos en la misma zona, hacemos llamadas diarias, compramos en el mismo supermercado, comida con los cuñados, recoger a los niños, la rutina del gimnasio. De lunes a viernes quizá unas, fin de semana quizá otras.

Este circuito se va complicando a medida que pasa el tiempo y parece que si echamos la vista atrás, » alguien le ha añadido tramos » mientras estábamos en la otra parte.

Sí, quizá es algo molesto pero nos aporta algún beneficio, como evitar tomar decisiones, viene lo que viene y sigues avanzando una vez más. Llega un momento que » pilotamos » en » automático «, vuelta tras vuelta. A pesar de que por momentos se complica, a veces tenemos la sensación de que somos cada vez más hábiles, que somos cada vez más eficaces. Una fantástica sonrisa de póker al » cuñao» de turno, sabiendo que a las 16,30 todo habrá acabado es un ejemplo de ello.

Nuestro circuito ya tiene pulido las zonas por las que pasamos, apurando las curvas, los minutos, todo. La práctica constante hace que nuestra atención disminuya, insisto, vamos en automático.

Y todo esto ocurre hasta que un buen día nos despertamos sobresaltados al darnos cuenta de que el despertador ese día se ha quedado mudo. Y mudos nos quedamos cuando nos damos cuenta de que nuestro circuito ha desaparecido.

Puede pasar un buen día sin más cuando alguna de las partes fundamentales del circuito desparece y arrastra todo lo que la rodea. Puede ser un trabajo, puede ser una pareja, un ser querido, un sueño…

Le hemos dedicado tanto tiempo que nos hemos perdido de vista a nosotr@s mism@s, fundamentalmente podemos decir que estábamos perdidos haciendo una y otra vez ese circuito y en ese momento en el que han desaparecido nuestras rutinas nos encontramos de nuevo. Frente a frente, algo más mayores, algo más cansad@s y sobre todo bastante sorprendid@s de la imagen que el espejo nos devuelve.

Nos miramos a los ojos, y tratamos de mantenernos la mirada. Si lo conseguimos y somos capaces de ver algo más allá tendremos una enorme suerte: después de mucho tiempo nos habremos encontrado.

Son momentos de consciencia sobre nuestro presente, nuestro estado, nuestras sensaciones, nuestros pensamientos, nuestros miedos. Menos rutinas nos permiten disponer de tiempo para indagar, investigar, reencontrarnos. Como todos los reencuentros en los que ha pasado mucho tiempo, los primeros instantes son algo » tensos» hasta que volvemos a reconocer lo que nos unía, cautivaba, hacía que fuéramos lo que somos.

Consientes de estas realidades quizá podamos reencontrarnos sin necesidad de perder nada, sin necesidad de sentirnos perdidos, tan solo tomándonos el tiempo necesario para ello.

Queda contigo mism@ una tarde entera, o un día. Camina, tómate algo, observa, contempla, escucha, respira y encuéntrate en cada gesto.

Si te gusta, comparte !!!
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Momento de Cambio