Choque de icebergs.

Posted by on May 1, 2019 in blog | 0 comments

Choque de icebergs. Evitar la colisión es posible.

Cuando traemos a nuestra mente la imagen de un iceberg seguro que viene acompañada de otras : Polo Norte, osos, frío, mar congelado, Titanic, profundo, desconocido, pingüino… ¡ A saber cuántas más cosas se te han ocurrido !

Me centraré en el Titanic, La historia la sabemos todos: enorme trasatlántico, viaje inaugural, la orquesta, noche estrellada, avistamiento de iceberg… 

Al final un iceberg tan solo es una enorme masa de hielo que habiéndose desprendido de un glaciar, flota a la deriva.

La particularidad y por lo que son célebremente conocidos es porque una parte de esa masa de hielo es visible ya que puede verse sobre la linea de mar pero tiene otra, que por el contrario, permanece sumergida, oculta a los ojos de quien se sitúa sobre a superficie del mar.

La parte sumergida normalmente es mucho más grade que la ” visible ” y  por ello es la que marcará el destino del iceberg y de aquello con lo que se encuentre.

Tanto en  coaching como en programación neurolingüística se usa la imagen del iceberg para ilustrar la idea de lo consciente y de lo inconsciente.

La parte superior es aquello que sabemos de nosotros mismos, de lo que somos plenamente conscientes. La parte sumergida es nuestra parte inconsciente, esa que también forma parte de nosotros y que suele marcar nuestro rumbo.

Imaginemos que dos icebergs se dirigen uno hacia el otro, ¿ qué pasará ? Pues que chocarán; imagino que habrás pensado. Y cuando choquen, lo harán por la parte sumergida. Es posible que sus partes visibles ni se rocen pero la colisión habrá ocurrido.

Este tipo de colisiones además de en los mares gélidos, en noches estrelladas, ocurren todos los días entre las personas. Algunas veces los impactos son suaves, otras veces fuertes y con grandes repercusiones.

Nuestro comportamiento tiene esas dos partes, la consciente y la inconsciente.  Cuando nos encontramos acercándonos inexorablemente a otro iceberg o, por amistad, amor, trabajo etc, nos encontramos relativamente cerca, será importante conocer nuestra parte menos visible.

La consciencia para ello va íntimamente relacionada. Será difícil que tratemos de ahondar en la parte inconsciente de una personas sin que hayamos tratado de saber más acerca de la nuestra.

De qué manera podemos empezar dar visibilidad a esa parte de la otra persona, pues fácil : lanzando preguntas.

AVISO IMPORTANTE:

Las preguntas son armas de doble filo y nosotros queremos conocer más a la otra persona, nunca lanzar cuchillos ( nunca mejor dicho ). Es posible que la respuesta a una pregunta tome por sorpresa a la otra persona y hemos de ser bien cuidadosos, elegir bien las preguntas para evitar una “sangría”.

¿ Qué son las preguntas abiertas ? Aquellas en las que el interlocutor puede explicarse. Empiezan por ” cómo “, “qué”, “de qué manera “…  ¿ Qué hiciste ayer ?

Hay preguntas cerradas que dan poco lugar a conocer y se pueden saldar fácilmente con un monosílabo. Normalmte empiezan con un verbo.  ¿ Fuiste ayer a ver a tus padres ?

Dejar abierta una salida, una vía de escape . Evitar en pregunta palabras del tipo ” siempre”, “nunca “… Frases que emiten juicios o sentencias. ¿ Nunca vas a ver a tus padres ?

Las preguntas hechas en positivo suelen dar mejor resultado que las realizadas con la partícula negativa ¿ No fuiste ayer a la playa ?

Otro truco: prueba a cambar el ” por qué ” por un ” para qué”.  Cuando empezamos una pregunta con un” por qué” parece que pedimos cuentas y a nadie nos gusta dar cuentas de lo que hacemos. Si realmente queremos conocer a alguien podemos preguntarle ” para qué “, de esa manera sabremos sus motivaciones y ya sabemos que las motivaciones dirigen las acciones.

Solo con estos sencillos ” trucos ” podemos conocer más de nuestra parte sumergida y de la de los demás. Este conocimiento facilitará una navegación más sencilla…

¡A navegar!

 

 

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